![]() |
Contenido
Cuando el dolor no pasa
¿Cuáles son los resultados del proceso de sanidad? |
por Tim Jackson El día era gris. De alguna manera, hasta eso era apropiado. Ninguno de los dos habló de camino a la clínica. Ella se sentía atormentada y confundida. Él, desconectado. Mientras él conducía, Laurie recordaba las palabras de Bill la semana anterior cuando ella le dio la noticia de que estaba embarazada: «Laurie, haré lo que tú quieras. Si te quieres casar, me casaré contigo. Si quieres hacerte un aborto, también lo acepto.» A pesar de sus palabras, ella percibió su temor y su retraimiento. Se sentía abandonada y supo desde ese momento que estaba sola. Se acordó de que el primer matrimonio de Bill había empezado con un embarazo (cuando él tenía 17 años). Dicho matrimonio acabó antes de los cuatro años, y desde entonces, él y su ex esposa compartían la custodia de dos hijos. Aunque Laurie pensaba que no era justo hacer que Bill pasara la vergüenza de enfrentar a su familia con las nuevas de que «había metido la pata otra vez», ella también temía decepcionar a sus padres. No quería que él se sintiera obligado a casarse con ella. Sí se quería casar con Bill, pero no así, no sólo para hacer lo correcto y que él «la honrara». En vez de eso, se echó encima la responsabilidad de decidir «terminar con el embarazo». Esas fueron las palabras que usó el consejero. Dicha persona tranquilizó a Laurie diciéndole: «No te preocupes por eso. Todavía no es una vida. El procedimiento es sencillo y no te va a doler más que un chequeo anual de tu ginecólogo. Te pondrás bien y podrás volver a tu vida normal en muy poco tiempo.» En la sala de espera aumentó su ambivalencia. Aunque le dieron un Valium para calmarla, sentía que algo andaba mal. Cuando la llamaron tuvo deseos de que Bill la detuviese y le dijese: «Espera un momento, vamos a resolver esto.» Pero no sucedió. Después de un tiempo corto en la sala de recuperación, la despacharon
por la puerta de atrás de la clínica. Tan pronto vio a Bill rompió a llorar. Estaba empezando a sentir, aunque no a entender, el peso de lo que acababa de hacer. Sus primeras palabras para Bill fueron: «¿Todavía me amas?» Él le aseguró que sí. Después de todo, ella se hizo el aborto por él. Pero de alguna manera, muy en su interior, sentía: «Seguro que nadie me querrá ahora después de lo que he hecho.» No hablaron de camino a la casa. Los dos sabían que algo había cambiado entre ellos. Finalmente, Bill rompió el silencio: «Ya está hecho. No tenemos que hablar más de eso. Olvidémoslo.» Laurie sintió un nudo en el estómago. Aunque sabía por qué Bill hablaba así, sintió pánico y pensó: «¡Oh no! No creo que pueda hacerlo. Estoy empezando a descubrir lo que siento realmente.» Pero por lo que percibió en Bill, Laurie hizo el voto personal ese día de suprimir sus propios sentimientos. No creía que Bill fuese lo suficientemente fuerte como para manejarlos. Los «otros» hijos de Bill los saludaron cuando ellos regresaron a la casa, vociferando para llamar la atención de Laurie. Anteriormente, ella los había adorado, pero ahora, hasta esos sentimientos habían cambiado. Se excusó disimuladamente y se fue al baño, se desplomó en el piso, y sollozó. Se sentía vacía, sola y enojada. Estaba enojada con Bill por conservar sus primeros dos hijos y no querer el de ella. Después de secarse las lágrimas, cumplió su voto y suprimió sus sentimientos. El aborto había sacado a la superficie tantos sentimientos conflictivos que todo lo que podía hacer era acallarlos. Puesto que no tenía la libertad de sentir ni de hablar sobre lo que había perdido, enterró sus lágrimas, lágrimas secretas que no enfrentó durante años.1 Para muchas parejas como Laurie y Bill, descubrir que ella está embarazada no es una ocasión jubilosa. Las circunstancias que rodean a un embarazo determinan si es motivo de celebración o si es una crisis. A veces, la perspectiva de tener un hijo choca con los planes de una pareja para el futuro. El desempleo, los problemas económicos, la inestabilidad en la relación y el no estar casada son factores que empujan a una mujer a examinar sus opciones. Muchas optan por abortar. En los Estados Unidos, más de un millón de mujeres optarán por abortar este año.2 Pero al igual que Laurie, muchas de esas mujeres sabían muy poco de lo que les esperaba durante y después del procedimiento. Ellas optaron por terminar con un embarazo, por eliminar una carga no deseada. Pero lo que sufren son efectos que duran toda una vida: física, emocional, espiritual y en sus relaciones. Desde 1973, cuando la Suprema Corte de Justicia decidió legalizar el aborto en los Estados Unidos, se han terminado más de 31 millones de embarazos en este país por medio de ese procedimiento.3 Cada año se estima que ocurren unos 50 millones de abortos en todo el mundo.4 Muchas mujeres luchan en silencio durante años con el dolor de lo que hicieron. Es necesario lidiar con sus «lágrimas secretas». Necesitan un lugar seguro para conversar y sentir, un lugar donde expresar su aflicción y sanar. El propósito de este librito es proporcionar comprensión y esperanza para la mujer que lucha con el trauma de un aborto pasado. Si usted es esa mujer, queremos que sepa que no está sola. Hay alguien que comprende y a quien usted le importa. Es posible sanar, a través de un sendero que conduce al arrepentimiento, al perdón, a la libertad y al gozo (2 Co. 7:10). Jesús ofreció esperanza a sus seguidores, independientemente de lo que hubiesen hecho, cuando enseñó: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mt. 5:4).
Tim Jackson es consejero con licencia para ejercer del estado de Michigan, y jefe del Departamento de Consejería y Correspondencia de la Clase Bíblica Radial. |
|
Título del original: When the Pain Won't Go Away ISBN 1-58424-003-2 Parte de este librito es un extracto adaptado del librito de RBC Ministries publicado en inglés con el título The Forgiveness of God. Diseño de la cubierta: Michael Forrest Traducción: Mercedes De la Rosa Las citas de las Escrituras son tomadas de la versión Reina-Valera, 1960. Copyright ©1999 RBC Ministries, Grand Rapids, Michigan Printed in USA |