|
Contenido |
por Tim Jackson Si fuésemos a hacer una encuesta entre los lectores de este librito concluiríamos que cada uno tiene un propósito específico por el cual quiere leer acerca de las pérdidas. Puede que usted haya perdido recientemente a alguien a quien amaba mucho. Puede haber sido su cónyuge de muchos años, un niño de unos cuantos meses de nacido, un padre amoroso o un amigo en quien confiaba mucho. Cualquiera que haya sido la relación, la separación ha sido dolorosamente agonizante. Tal vez se acaba de enterar de que le ha vuelto el cáncer y de que no hay nada que hacer. O puede que esté enfrentando la pérdida de su empleo, su carrera, su casa o su negocio. La pérdida y el sufrimiento de cada uno de nosotros tiene su propia y única cualidad. No hay extraño que pueda comprenderla del todo. Yo no afirmo conocer ni entender en toda su profundidad la pérdida por la que usted está pasando. Pero sí sé esto: todos sufriremos algún tipo de pérdida. Nadie está exento; e independientemente de cuál haya sido la pérdida, se siente como si le hubiesen hecho un agujero a uno en el alma que no se puede remendar. El difícil pero necesario proceso de lidiar con cualquier pérdida se llama aflicción. |
|
|