|
Contenido
Respuestas evasivas
Para moldearnos Para unirnos Mejor que respuestas |
Es una antigua pregunta. Hace 4.000 años, una víctima de reveses personales, familiares y económicos habló a los cielos silentes y suplicó: «...hazme entender por qué contiendes conmigo. ¿Te parece bien que oprimas, que deseches la obra de tus manos...?» (Job 10:2,3). Todavía se hacen estas preguntas: «¿Acaso me odia Dios? ¿Es por eso que permite que sufra tanto? ¿Por qué yo y no otros?» Existen respuestas, no exhaustivas, pero sí suficientes para entender un poco el dolor, y para que aprendamos a beneficiarnos del sufrimiento. En las páginas siguientes, Kurt De Haan, uno de nuestros escritores, nos muestra que aunque puede que el cielo no conteste todas nuestras preguntas, sí nos da las respuestas que necesitamos para confiar y amar a Aquel que, en nuestro dolor, nos pide que nos acerquemos a Él. Martin R. De Haan II |
|
|