Un enemigo invisible
El pueblo de Cristo tiene un enemigo espiritual que trata de confundirlo y neutralizar su impacto. Este adversario pelea una guerra de atrición. Hay muchas bajas. Innumerables cristianos verdaderos pierden su efectividad a causa de aquel que es más sutil y astuto de lo que piensan. Aunque no puede obligar a los cristianos a pecar, él y sus demonios constantemente buscan las debilidades que les dan ventaja en las vidas de los verdaderos creyentes (Efesios 4:27; 6:10-20). Como un animal depredador, busca víctimas vulnerables (1 Pedro 5:8).

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