Descuido
El rey David era un hombre de una fe auténtica. Por su amor a la ley de Dios se distinguió como alguien comprometido a evitar el fracaso moral y espiritual (Salmo 1; 119:11). La misma Biblia dice que era un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22). Sin embargo, sus logros espirituales no impidieron a David convertirse en adúltero y asesino. Una noche, mientras otros peleaban sus guerras, y mientras estaba parado en aparente seguridad en el techo de su propio palacio, David utilizó el poder de su puesto para conquistar a la esposa de otro hombre. En un momento en que bajó la guardia, David descubrió el significado de la aseveración: «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12).

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