Distracción
Bajo presión, y hasta en tiempos de prosperidad, los verdaderos cristianos pueden distraerse de la confianza de que su bienestar final no está en manos de otras personas ni depende de las circunstancias. Debido a las perennes diversiones y distracciones, la Biblia urge al pueblo de Dios a renovar sus mentes continuamente recordando lo que Dios ha hecho por ellos (Romanos 12:1,2). Las Escrituras apremian a los creyentes a mantener su esperanza y su fe vivas recordando lo que ya saben (véase 2 Pedro 1:1-15). La razón es clara. La falta de un comportamiento cristiano básico puede atribuirse muchas veces a un lapso crítico de la memoria (Deuteronomio 6:10-12).

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