Su partida fue mayor que su llegada
A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado ser dioses. No obstante, sólo un hombre ha estado dispuesto a morir por los pecados de los demás. Sólo uno ha resucitado de los muertos para probar que es el Hijo de Dios. Según el Nuevo Testamento (1 Corintios 15:5-8), después de dar su vida voluntariamente en la cruz de un verdugo, Jesús apareció a sus discípulos más cercanos y a más de 500 otros seguidores durante un período de 40 días. Los testigos oculares estaban tan convencidos de su resurrección, que estuvieron dispuestos a sufrir y a morir por sus afirmaciones. Sus discípulos dijeron que Él les mostró sus manos y sus pies cicatrizados, caminó y conversó con ellos, e incluso comió con ellos. Luego, mientras se encontraban reunidos con Él en el monte de los Olivos, les dijo sus últimas palabras y subió en las nubes. Con una partida más espectacular que su llegada, Jesús nos dejó con una mejor comprensión del anuncio del ángel que dijo: «Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor» (Lucas 2:11).
No estás solo . . .

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