Un Dios eterno
La Biblia nombra a Dios como la fuente de la inmortalidad. Describe su naturaleza como eterna. Las mismas Escrituras nos dicen que Dios nos creó a su imagen, y que su plan es a la larga dar la bienvenida a sus hijos a su hogar eterno. Las Escrituras también enseñan que Dios trajo la muerte a la experiencia humana cuando nuestros primeros padres entraron en la oscuridad del territorio prohibido (Génesis 3:1-19). La implicación es que si Dios permitiera a la raza humana vivir para siempre en su condición de rebeldía, tendríamos una oportunidad ilimitada de desarrollarnos como criaturas orgullosas centradas en sí mismas. En vez de ello, Dios comenzó a desarrollar un plan que al final resultará en una eterna bienvenida al hogar celestial para todos los que escojan estar en paz con Él (Salmo 90:1; Juan 14:1-3).
Las predicciones del Antiguo Testamento

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