No estás solo...
No estás solo si la injusticia y el sufrimiento de esta vida te llevan a dudar que haya un Dios en el cielo a quien le importas. Pero considera nuevamente el sufrimiento de Aquel de quien el profeta Isaías dijo: «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebrantos» (Isaías 53:3). Piensa en su espalda azotada, su frente sangrante, sus manos y pies clavados, su costado traspasado, su agonía en el huerto y su grito patético de abandono. Considera las afirmaciones de Cristo, quien decía sufrir, no por sus propios pecados, sino por los nuestros. Para darnos la libertad de escoger, Él nos permite sufrir. Pero Él mismo pagó la pena y el dolor final de todos nuestros pecados (2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:24).
Cuando veas la razón por la que sufrió, ten en cuenta que la Biblia dice que Cristo murió para pagar el precio de nuestros pecados, y que aquellos que creen en su corazón que Dios lo ha levantado de entre los muertos serán salvos (Romanos 10:9,10). El perdón y la vida eterna que Cristo ofrece no son una recompensa al esfuerzo nuestro, sino un regalo a todos aquellos que, a la luz de la evidencia, colocan su confianza en Él.
Si te podemos ayudar a contestar tus preguntas o enviarte material adicional que demuestra lo razonable de creer en un Dios que permite el sufrimiento, por favor, escríbenos o llámanos al 1-800-598-7221.

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