El consuelo de Dios es mayor que el sufrimiento
El apóstol Pablo rogó al Señor que le quitara una fuente no identificada de sufrimiento. Pero el Señor se negó a hacerlo diciendo: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto -dice Pablo- de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.» (2 Corintios 12:9,10). Pablo aprendió que era mejor estar con Cristo en su sufrimiento que sin Cristo con buena salud y en circunstancias agradables.
En las crisis nos encontramos mutuamente

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