Su continuidad con el pasado
La fe cristiana ofrece continuidad a nuestras más profundas raíces ancestrales. Aquellos que confían en Cristo aceptan al mismo Creador y Señor que adoraron Adán, Abraham, Sara y Salomón. Jesús no rechazó el pasado. Era el Dios del pasado (Juan 1:1-14). Cuando vivió entre nosotros nos mostró cómo vivir según el plan original. Cuando murió cumplió el sistema sacrificatorio del Antiguo Testamento completo. Y cuando se levantó de entre los muertos, la salvación que ofreció cumplió la promesa que hizo Dios a Abraham de que a través de sus descendientes traería bendición a todo el mundo. La fe cristiana no surge con Cristo. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis es una sola historia. Es Su historia y la nuestra (Hechos 2:22-39; 1 Corintios 15:1-8).

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